COLOMBIA: desanudar...: Desanudar_06_VPeretti

Las Madres de la Candelaria son las madres, esposas, hijas, abuelas y tías de miles de colombianos que en las últimas décadas han desaparecido por mano de la guerrilla, los paramilitares o los mismos agentes del Estado. Hace 17 años, cada Viernes se reúnen frente a la Iglesia de la Candelaria en el Parque de Berrío en Medellín. Gritan: ‘Vivos se los llevaron, vivos los queremos’, aunque muchas sepan que nunca más volverán a ver a sus seres queridos vivos. Tal vez unos pocos restos en un cajoncito de madera, si es que el Estado colombiano mantiene la promesa de restituirles lo que queda de lo que un día les fue arrebatado. Miran a los transeúntes que pasan frente al plantón y gritan: ‘Ven, haz algo, di algo, para que no te toque a ti’. En los últimos años, el Estado colombiano ha establecido que la vida de estos colombianos víctimas del conflicto armado vale apenas 22 millones de pesos. En esto consiste la tan sonada reparación. La vida, los sueños, los afectos de los colombianos ‘de a pie’ no valen más de lo que un congresista de la República gana en 24 días.

Las Madres de la Candelaria son las madres, esposas, hijas, abuelas y tías de miles de colombianos que en las últimas décadas han desaparecido por mano de la guerrilla, los paramilitares o los mismos agentes del Estado. Hace 17 años, cada Viernes se reúnen frente a la Iglesia de la Candelaria en el Parque de Berrío en Medellín. Gritan: ‘Vivos se los llevaron, vivos los queremos’, aunque muchas sepan que nunca más volverán a ver a sus seres queridos vivos. Tal vez unos pocos restos en un cajoncito de madera, si es que el Estado colombiano mantiene la promesa de restituirles lo que queda de lo que un día les fue arrebatado. Miran a los transeúntes que pasan frente al plantón y gritan: ‘Ven, haz algo, di algo, para que no te toque a ti’.  

En los últimos años, el Estado colombiano ha establecido que la vida de estos colombianos víctimas del conflicto armado vale apenas 22 millones de pesos. En esto consiste la tan sonada reparación. La vida, los sueños, los afectos de los colombianos ‘de a pie’ no valen más de lo que un congresista de la República gana en 24 días.